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Hoy he pasado por dos coctelería del centro de Barcelona y les he ofrecido mi servicio web con carta interactiva. Las respuesta ha sido casi idéntica en ambos, tanto que hasta he pensado que era una cámara oculta – ya lo pensamos en su momento ¿pero para qué nos puede servir a nosotros una carta así? -.

Yo les he preguntado que cuántos cócteles diferentes eran capaces de elaborar. Obviamente han resoplado. Yo mismo he respondido afirmado 1000 o más seguro, a lo que han asentido. Yo le he explicado que seguramente no pueden imprimir tantos en la carta ya que sería muy pesado para el cliente buscar qué combinado prefiere, nuevamente me han dado la razón. Entonces le lancé mi propuesta.

Una carta de +1000 cocktails

¿Por qué no? Sin ser negativo imagina ofrecer en tu local una carta tan amplia. También imagina que un cliente pueda disponer de tanta variedad. Aquí es donde entra en escena una carta interactiva. Una carta donde el cliente verá todo el listado de más de 1000 combinaciones posibles pero que podrá simplificar con 2-3 pulsaciones de pantalla.

Imagina una carta tan amplia a la que le podamos pedir por ejemplo:

  • Una copa de la categoría Gin.
  • Seleccionar ingredientes que nos puedan agradar como el cardamomo o las moras.
  • Un selector de precio para que se pueda establecer un máximo a pagar por copa.

Increíble, el cliente ha conseguido simplificar una carta de más de 1000 combinaciones en apenas 10 copas con unos pocos clicks. Además cada ginebra vendrá con sus tónicas recomendadas. Imagina que experiencia para el consumidor.

Haz que tus clientes se sientan en casa

Si te ha gustado lo anterior, ahora imagina que cada cliente pueda crearse una sección con sus bebidas favoritas. Así la próxima que vaya a vuestra coctelería puede revisar sus bebidas preferidas.

Incluso se puede mostrar cuantos cliente han seleccionado un combinado como favorito.

¿Te haces una idea de lo que puede representar para un cliente una carta que ofrezca una variedad tan amplia y accesible a la vez?

¿Qué impacto y nivel de fidelización puede alcanzar el cliente si genera su propia lista de favoritos enriqueciendo nuestra carta para el resto de clientes a la hora de descubrir nuevas copas?

Conclusión

Todo y que los códigos QR se inventaron en 1994 y casi todo el mundo lleva un smartphone encima desde 2008 – 2010, parece hasta cómico que el uso de las cartas digitales en los restaurantes se haya implantado casi por obligación en pleno 2020. Por no hablar del potencial de las cartas digitales y que muy pocos explotan.

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